Joe Satriani en Colombia

Bandas: Joe Satriani
Fecha: 8 de Agosto del 2008
Lugar: Palacio de los Deportes, Bogotá

El octavo día, del octavo mes, del año número ocho del presente siglo, fue el designado para que los colombianos tuviéramos la grata visita del genio de la guitarra Joe Satriani. Finalmente, tras años de espera, los fanáticos del rock pudimos presenciar las maravillas del alopécico músico estadounidense, bastión del sonido más virtuoso, melódico y técnico, sobre un escenario nacional. Satriani, aquel aventajado dueño de un estilo propio, quien ha estado acompañado por destacados músicos a lo largo de su carrera y que a la vez ha sido maestro de grandes como Steve Vai, Kirk Hammet (Metallica) o Larry LaLonde (Primus), –bueno, aunque para algunos desubicados pseudoperiodistas estos señores no sean aún estrellas de la música–, estaba listo para dar cátedra en la ciudad.

Las filas a las afueras del siempre grato Palacio de los Deportes auguraban un buen ambiente. El lugar, con buena acústica, permite una perfecta visibilidad desde cualquier punto convirtiéndose sin duda en el único recinto apto en la capital para brindar un espectáculo de calidad. En total orden y de manera ágil el público ingresó al sitio sin inconvenientes. La armonía se hizo presente de principio a fin durante el espectáculo; como siempre debe ser, sin altercados con la policía ni situaciones caóticas propias de eventos de otro género musical, como pudimos presenciar a la salida en los alrededores del vecino Parque Simón Bolívar. Desafortunado hecho.

Las tres cuartas partes estaban acomodadas cuando Delavil salió sorpresivamente a dar la bienvenida. Su música compacta llamó la atención de entrada, el grupo había sido elegido por el mismísimo Satriani para la apertura de su show tras una previa selección de una emisora local. Delavil no se ha inventado nada, lo de ellos es el rock potente que guarda esa base rítmica a lo Zeppelin pero con un tufillo a los hermosos años noventa en que los Pilots y Pearl Jam estaban por todas partes. Su aparición fue corta, pero la necesaria para que la fanaticada “Satch” se familiarizará con ellos y con el mayor respeto aplaudiera las cuatro canciones ofrecidas. Una pena, eso sí, que la producción del evento nunca apagó la luces del coliseo durante su presentación, lo cual resulta una falta de respeto con el acto nacional.

Tras media hora de ansiedad en los aires escuchando una exquisita selección de rock clásico por los parlantes y con la casa prácticamente llena, las luces se desvanecieron y una oscura intro dio pasó al superguitarrista de Berkeley. Vestido con jeans, camiseta negra y un sombrero de pescador con brillantes, Satriani saltó con “I Just Wanna Rock”, todo un himno de guerra para iniciar con parte de su nueva entrega discográfica “Professor Satchafunkilus and the Musterion of Rock”, y en el que utilizó el sensacional efecto Talk Box. La gente se hallaba en éxtasis y a lo largo del repertorio la energía nunca decayó.

Ya despojado de su gorrito y con su resplandeciente calva a la vista “Satch Boggie” apareció para regocijo general. Una de las cosas atractivas del guitarrista es su manera de hacer parecer el punteo más complejo cosa de novatos, yendo de los tonos graves a los más agudos con una habilidad impresionante. Lo mismo podría anotarse de los tempos, si bien en algunas de sus canciones es algo predecible en otras la composición va creciendo en velocidad, o lo contrario, decrece en forma espontánea sin perder el sentido del tema. Satch a continuación nos presentó a sus compañeros de travesía: el veterano bajista Stuart Hamm o mejor aún “Stuuuuuuuuu” Hamm, el baterista Jeff Campitelli y el guitarrista rítmico Galen Henson.

“Ice 9” continuó la senda del espectáculo en el que, repito, la efervescencia de los asistentes fue total. Tras cada tema pedían otros más como si de la “rockola Satriani” se tratase. La preciosa “Flying in a Blue Dream” dejó a más de uno boquiabierto. La capacidad de una buena melodía puede trasportar a cualquiera a lugares insospechados, asunto en el cual este señor es todo un experto. Alzando su brazo derecho cada tanto, él encontraba la cálida respuesta bogotana a cambio. “Ghost”, un bonus track de su reciente disco tan solo disponible en iTunes figuró en el repertorio, selección por cierto muy balanceada pero donde siempre se extraña un poco más las gemas de su pasado.

Prueba de lo anterior fue cuando Satriani tomó su guitarra roja para interpretar “One Big Rush” ante una algarabía absoluta. Muy agradecido con sus seguidores resultó siempre el superdotado tras la Ibáñez, nada que ver con los comentarios de que es malgeniado y con el ego por las nubes. Tras darnos una breve introducción al disco “Time Machine”, la composición homónima fue ejecutada; canción lenta donde se destaca la base rítmica y los altos conseguidos por el guitarrista. Más dinámica resulto “Cool #9” donde los giros y punteos son simplemente asombrosos.

Satch desapareció un rato y Stu Hamm se quedó al frente; tal y como aparece en el DVD “Live In San Francisco”, el rubio bajista se soltó por unos minutos a desarrollar un solo de su instrumento. Sin acompañamiento en percusión inició de manera lenta, simulando el sonido de una guitarra, para luego brindar un slapping delicioso. A diferencia de lo que ya se conocía por el registro audiovisual, Hamm, en un detalle con el público latino nos puso a entonar el cántico futbolero de “Oeeee Oeoeoeeee…Oeeee Oeeeee” empujados por su retumbante bajo. Al final descrestó con un punteo sobre las cuatro cuerdas con lo que consiguió robarse por un rato la atención y un gran aplauso.

Con toda la banda de nuevo en tarima, la preciosa “Cryin” del seminal álbum “The Extremist” figuró como uno de los momentos mágicos de la noche. La recta final de la actuación tuvo, entre otras, a la arrolladora “Surfing With The Alien”, que obviamente era infaltable en el set list y que hizo cabecear hasta a los encargados de seguridad. “Always With Me, Always With You”, también perteneciente al trabajo del Alien era una de las más esperadas y denotó que más allá del derroche de técnica que pueda poseer Satriani, la pasión al ejecutar cada acorde es su único motor.

“Summer Song” y la ganchera “Crowd Chant” a su vez elevaron todavía más los ánimos de los cuatro mil espectadores presentes en el Palacio de los Deportes, donde cada uno obtuvo lo que buscaba: una cátedra impecable de guitarra eléctrica por parte del más brillante de los maestros. Esta clase se impartió en el más eufórico de los ambientes, con alumnos felices y un profesor que sabe engendrar diversos sentimientos a sus oyentes con auténtica gracia. Satriani no son mil notas por segundo sin fallar en una, Satriani es sencillamente la magia de hacer imaginar tantas cosas sin emitir palabra a través del micrófono, diferente a “Gracias”.

Por: Alejandro Bonilla Carvajal (Rockombia.com)

OTROS EVENTOS

Dark Tranquillity en Colombia
Rotting Christ en Manizales

[su_divider top=»yes»  style=»default» divider_color=»#999999″ size=»5″ margin=»15″ class=»»]

OTRAS PUBLICACIONES

[su_posts template=»templates/default-loop.php» id=»» posts_per_page=»8″ post_type=»post» taxonomy=»category» tax_term=»» tax_operator=»IN» author=»» meta_key=»» offset=»0″ order=»DESC» orderby=»date» post_parent=»» post_status=»publish» ignore_sticky_posts=»no»]

NOTICIAS

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Translade»
Scroll Up
Abrir chat
1
¿Ayuda?
Hola, Oraculo Magazine le puedo ayudar